Marco observó con curiosidad aquel extraño símbolo que reposaba sobre la mesa, esa especie de V con larga cola. Lo tocó. Tenía un tacto extraño, viscoso y resbaladizo. Lo recorrió con su dedo y se miró la mano. No manchaba. Al fin, se armó de valor y decidió saciar su curiosidad. Se lo llevó a la boca y le hincó el diente. Su inmediata cara de asco lo delató. No le había gustado nada, le produjo la sensación de estar masticando tierra húmeda. Así que lo escupió y nunca más se le ocurrió probarlo.
Cybrghost
Para el Taller de las Conchas. Sesión “Los Novelistas También Saben Matemáticas”. El título es la propuesta sobre la que escribir.






